1998 El "atraco" a Alex Corretja

Para promocionar la venta anticipada de abonos, la Organización acordó sortear la raqueta del campeón del torneo entre las personas que lo compraran con antelación a través de los cajeros automáticos Serviherrero.
Llegado el momento, la Organización se había planteado informar sobre ello a los finalistas, proponiendo que el campeón cediera una de sus raquetas para regalarla durante el acto de entrega de trofeos.
Un error de coordinación ocasionó que uno de los finalistas, precisamente Alex Corretja, no se enterara con antelación.

Corretja ganó la final y fue el primer sorprendido cuando, en pleno acto de entrega de trofeos, se hizo publico el nombre de la persona agraciada con una de sus raquetas. Su reacción fue admirable. Ningún espectador pudo sospechar que Alex se enteraba en aquel instante de que tenia que regalar su raqueta.
El campeón recogió con total naturalidad una de sus raquetas y se la entregó, con gesto alegre y cordial, al espectador que había bajado a la pista para recogerla.
Pasadas unas horas, cuando nos reunimos para cenar, Alex comentó: "Como sabréis, casi todos los deportistas tenemos alguna regla o manía. Pues bien, yo tengo una que mantengo a rajatabla: considero la raqueta un instrumento de trabajo muy personal y no me desprendo de una aunque me lo pida mi padre".

Alex se quedó sin raqueta y demostró hasta que extremo es capaz de romper sus normas más estrictas con tal de no generar un problema a otros.
A partir de ahí, nunca más se sorteó la raqueta del campeón, sino la de uno de los participantes más destacados, tras gestionarlo con meses de antelación.

Alex y la raqueta

Alex Corretja entrega su raqueta al agraciado en el sorteo.